La inteligencia artificial no está aprendiendo: está extrayendo » Enrique Dans
Pensamos que la IA aprende, pero quizá solo recolecta y reproduce lo ya dicho por otros.
La narrativa dominante equipara IA y aprendizaje humano; sin embargo, el proceso subyacente es radicalmente distinto. Las máquinas no entienden ni crean; ensamblan fragmentos, buscan correlaciones y predicen términos probables según el entrenamiento que reciben.
He visto aplicar modelos de IA en proyectos creativos esperando resultados inéditos. El desenlace: repeticiones estilizadas de lo existente, rara vez auténtica innovación. ¿El motivo? El sistema es incapaz de conectar contexto, propósito y sentido como lo hace una persona.
Muchos profesionales sobrevaloran el “machine learning”. Creen que descubrir patrones es igual a comprender. Pero el matiz es crucial: la IA no genera propósito ni autonomía, solo optimiza la extracción y recombinación de órdenes ya presentes en sus fuentes de datos.
El riesgo es asumir que delegar creatividad o criterio a la IA dará saltos disruptivos. Cuando, en la práctica, seguimos atados a los límites del material original.
¿De verdad queremos que nuestro desarrollo tecnológico consista en exprimir sin cesar el pasado digital? Frontera interesante: hasta dónde podemos llegar con sistemas que extraen, pero no entienden.
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